Diccionario de la expresión popular guatemalteca,
por Daniel Armas (1a edición 1.971, 2a edición 1.982).
Laura Martin, Ph.D.
Ultima revisión mayo de 2.006
I. Antecedente y autor
Pasados treinta años desde el intento que hiciera Sandoval, otro fue hecho para producir un diccionario compendioso de español guatemalteco que pudiera catalogar y describir su significado y vocabulario regional junto con sus proverbios locales y dichos comunes. Este proyecto fue el trabajo de Daniel Armas quien se conoce principalmente como autor de libros infantiles.
II. Material de presentación
El orden del diccionario de Armas sigue mucho más cerca aquél de los diccionarios modernos cuando se compara al de Batres o Sandoval. En lugar de un prólogo largo, Armas ofrece una introducción de tres páginas titulada “Unas palabras al lector”. En ella él explica cómo llegó a crear el diccionario como resultado de asistir el V Congreso de la Academia de la Lengua Española en Quito en 1.968 como socio de la delegación guatemalteca. En ese congreso los delegados aprobaron una resolución para intentar producir un diccionario de americanismos para el cual se le asignó a cada delegación hacer una lista de palabras y dichos populares de su país. Después de tres años de duro trabajo, Armas publicó la primera edición de su lista guatemalteca en 1.971. El aclara que dependió de Batres y Sandoval así como también del Pequeño diccionario etimológico de voces guatemaltecas de Luis Arriola de 1.954.
En su introducción Armas presenta un breve debate de algunos aspectos de vocabulario regional incluyendo artículos de fuentes indígenas (principalmente mexicanas), arcaísmos (ahora considerados inapropiados), y regionalismos que, aunque no aparezcan en diccionarios prestigiosos, se usan en todos los niveles sociales inclusive en los contextos más elevados. El explica sus decisiones acerca del por qué incluir un apéndice separado de dichos y proverbios, el no incluir sinónimos de regiones vecinas, y su combinación de descripciones breves con nombres científicos para la flora y la fauna. Su tono es más moderado que aquél de compiladores de diccionarios anteriores aunque él aún menosprecia el habla rústica como “grotesca”. Niega erudición en preparar el trabajo pero piensa que los lectores pensarán que es sencillo e interesante de leer. Y en realidad lo es.
Una serie de nueve “Advertencias al Lector” sigue después de la introducción, lo cual explica la organización y convenciones, e incluye la sugerencia que gente de la clase media debería leer el diccionario completa y cuidadosamente. Armas advierte que el trabajo ciertamente está incompleto ya que habría tomado muchos años más completar un relato o una lista más meticulosos. También hay una lista de abreviaciones que se usan en las anotaciones.
III . Diccionario
La esencia central del diccionario de 225 páginas presenta una lista de anotaciones de una sola palabra en columnas dobles. Las anotaciones incluyen información gramatical (por ejemplo parte del habla, género de los sustantivos, si el verbo es transitivo, etc.), definiciones breves, y al menos una frase ejemplar. Se le da un número a cada significado diferente y éste presenta sus propios ejemplos. Características del formato, como las anotaciones en mayúsculas, y ejemplos separados y en bastardilla, facilitan la lectura y la comprensión de las anotaciones.
Como también sucede con Sandoval, las frases ejemplares permiten un discernimiento entretenido acerca de las costumbres sociales. Como Sandoval, Armas usa frases ejemplares que parecen diseñadas para degustar el habla del español guatemalteco, y no solamente representar un contexto cotidiano para la palabra que se define. Y aquí también los nombres y títulos personales que se usan en los ejemplos presentan información adicional para el estudio de relaciones sociales. Armas resuelve el problema de palabras que contienen la [x], la alveopalatal fricativa, escribiéndolas con sh y señalándolas con un asterisco de la misma forma que Sandoval lo hace.
Armas incorpora nombres científicos para muchas plantas y animales, y se nota que se ha basado en Rubio para mucha de su información. También incluye apodos como anotaciones separadas, como Sandoval lo hizo, pero tiene muchas menos.
Además de hacer una lista de palabras de español guatemalteco, Armas ha puesto en conjunto una lista separada llamada “Modismos, adagios y refranes”. En esta sección presenta una lista de 3.439 artículos de expresiones (pp. 229-420). Esta lista se presenta en estricto orden alfabético de la primera palabra o infinitivo clave. Por ejemplo, hay 520 anotaciones que empiezan con ser , 228 que empiezan con no , y 218 con poner/ponerse. Para estas expresiones él presenta una explicación del contexto y significado con frases ejemplares demostrando su uso. Estas, como algunas en el listado del diccionario principal, aparecen a veces como diálogos breves que ayudan a una mejor comprensión de los contextos de la plática en la que esas expresiones aparecen normalmente. Para las numerosas anotaciones que tienen significados parecidos, él también ofrece referencias cruzadas y relacionadas a la versión principal o más frecuente. Por ejemplo, Andar con broncos, andar con cuentos, andar con plantas (y las variaciones de andarse ) se presentan como sinónimos de Andar con babosadas , con los significados de (a) aducir mentiras, subterfugios, quien tiene falta y (b) fanfarronear (p. 222).
Después de las expresiones populares hay también una lista aparte de 295 proverbios y refranes (pp. 421-438), empezando con A caballo regalado no se le busca colmillo, el cual se explica como que ‘expresa ser necio poner defectos a lo que se da en obsequio.' La lista termina con Zope no come zope, un sinónimo de Chucho no come chucho, definido como ‘hace entender que individuos de igual profesión y experiencia, difícilmente pueden engañarse entre sí' (p. 410). La separación de estas categorías de expresión popular las hace fácil de entender y divertidas para leer.
Una investigación que todavía se necesita es la de comparar los catálogos de Sandoval y Armas de estas expresiones para verificar cuáles cambios han ocurrido en este tipo de expresiones y para establecer la calidad de viable en español guatemalteco del siglo XXI de aquellos de los registros de Armas. Muchos sospechan que en español guatemalteco, así como en inglés estadounidense y otros idiomas, expresiones de ese tipo se están dejando de utilizar. Incluso cuando gente joven sabe una expresión, con frecuencia no conoce su verdadero significado o enseñanza. (Para mirar ejemplos, véase http://www.prensalibre.com.gt/pl/2005/febrero/16/107821.html , última visita abril de 2.006 ).
El volumen de Armas concluye con una lista de ocho artículos de las fuentes consultadas. Ellas incluyen Batres, Sandoval, y Arriola, así como también las ediciones decimoctava (1.956) y decimonovena (1.970) del Diccionario de la Real Academia Española (DRAE). También se anotan tres diccionarios de historia natural.
Se considera que Armas continua siendo la actual fuente estándar para consultar diccionarios de español guatemalteco dentro de Guatemala. Se le cita más frecuentemente por periodistas y otros que cualquiera de los otros más antiguos y más difíciles de conseguir, o de los más recientes y menos completos. El Diccionario de la expresión popular guatemalteca todavía se imprime en Guatemala. Ahora en su cuarta reimpresión (1.998), se puede adquirir fácilmente en librerías y algunas fuentes electrónicas (por ejemplo, http://www.fygeditores.com/bole37.htm , última visita abril de 2.006 ). Es una fuente rica y, en mi opinión, una que no se usa lo suficiente en la investigación propia del español guatemalteco y en estudios comparativos de dialectos de Centro y Sur América.
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